Dulce introducción al caos

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Extremoduro llevaba seis años sin publicar un álbum de estudio. Tras el éxito que había supuesto en 2002 ‘Yo, minoría absoluta’, la banda se había mantenido alejada durante meses de los escenarios y, como de costumbre, de la prensa. Robe Iniesta, vocalista y alma del grupo, llegó a confesar en una entrevista la sequía creativa que sentía en aquel momento: “Hacer canciones es cosa de sentimientos (…) Me gustaría hacer una gira cada año y un disco cada año, pero me es muy difícil”.

La Ley Innata marcó un antes y un después en el sonido de Extremoduro. A partir de aquel momento, la experimentación musical y la complejidad lírica y melódica se verían más acusadas. Pese a que la idea de un álbum conceptual ya la habían llevado a cabo en el disco Pedrá de 1995, Robe confesó que se trataba de algo absolutamente distinto.

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Bares de barrio, música, cine Quinqui y mucho más

Quinqui Sound Quinqui Bar

Quinqui Sound ha estrenado esta semana esta pasada de ilustración que concentra la esencia de su filosofía que va mucho más allá del sound system musical: bares Manolos con trofeos de petanca, rumba taleguera, Camarón de la Isla, Derbi’s Variant, punk macarra, cine quinqui, cómics underground y un largo etcétera.

La mano mágica la pone el ilustrador alicantino @sergi.dinamita (en instagram).

Próximamente disponible en camiseta en ferpectamente.com/quinquisound

 

Extremoduro y el salto hacia Deltoya

Roberto Inisesta Extremoduro Deltoya

A principios de los 90, la gente que acudía a los conciertos de Extremoduro temblaba pensando que Robe podía abandonar el escenario en cualquier momento. Era imprevisible. A veces eran un caos total –y Robe olvidaba las letras– y, a veces eran soberbios.

“Los vi y aluciné”, recuerda José A. Gómez, ojeador de la discográfica DRO (Warner), quien rápidamente llamó al presidente de su discográfica para fichar al grupo. “Al día siguiente, Robe apareció por la compañía Dro”, continúa Gómez: “Flipamos con él y con el tamaño del porro que se estaba fumando a las 11 de la mañana”. Ese mismo día el contrato quedó listo. Tres días después, lo firmaron. Y comenzaron la grabaciones de Deltoya.

No hubo mucha promoción de los primeros discos que Extremoduro grabó con Dro porque Robe no quería. Tampoco había entonces mucho interés por parte de los medios de comunicación generalistas. “Gracias a Dios que no daba entrevistas”, bromea Gómez, “porque Robe montaba un pollo a la mínima”.

Tienes vinilos y cd´s de Extremoduro en ferpectamente.com/extremoduro